Ventajas de la externalización de servicios que todavía no te habías planteado

La externalización de servicios (Outsourcing) se sustenta en dos pilares fundamentales: el ahorro de costes y el aumento de la productividad. Y aunque se tienda a pensar únicamente en el ahorro en costes directos, como los salarios y la Seguridad Social, todavía existe un “residual” de entre un 25% a un 30% de ahorro asociado a bajas laborales, absentismo, vacaciones, formación y quizá el más importante de todos: “las indemnizaciones“.

Externalizando parte de las áreas de trabajo o departamentos internos, se están eliminando riesgos innecesarios para el negocio, al mismo tiempo que se consigue aumentar la productividad, ya que será la empresa de Outsourcing la encargada de mantener un alto nivel de profesionalidad en todos los procesos.

Pero la externalización de servicios no es únicamente beneficiosa en el plano económico, también en el plano estrictamente laboral, el Outsourcing juega con ventaja, ya que, ante una disputa o desencuentro en el seno de las relaciones profesionales, el empleado puede caer en el desánimo y la dejadez, bajando su rendimiento. Los ambientes laborales tensos son difíciles de corregir, mientras que a la empresa de Outsourcing se le puede exigir un cambio de interlocutor si el nivel de compromiso se viera mermado.

Por otra parte, la externalización, permite aumentar la producción de manera gradual y a la par con el volumen de trabajo generado por la empresa, por lo tanto, la inversión es variable, mientras que la contratación de empleados en plantilla supone un pico en la carga económica soportada por la empresa hasta que esa nueva línea de negocio de sus frutos.

Tu empresa de Outsourcing es una verdadera extensión de tu negocio, ofreciéndote menor coste y mayor productividad.

La empresa que ofrece el servicio de Outsourcing se compromete a la mejora continua de los procesos, principalmente debido a la constante formación de su personal, consiguiendo con ello entre un 18 % y un 23 % de aumento en la productividad a corto plazo. También absorbe mejor las variaciones en la demanda de trabajo, las cuales generan tanto “horas valle” (con personal parado), como “horas punta”, en las que se requiere personal adicional (horas extras). Cuando esta fluctuación es absorbida por personal en plantilla se genera una reducción de la productividad.

A medida que el tamaño de la plantilla aumenta, al empresa se enfrenta a varios retos: por una parte, los empleados deberán elegir delegados de personal para su representación colectiva, crear un comité de empresa, así como nombrar enlaces sindicales, lo que supone que una parte de las horas de trabajo se dedicarán a tareas específicamente vinculadas a proteger a los trabajadores que, aunque resulte perfectamente comprensible, no por ello deja de minar las arcas de la empresa.

Por otro lado, y continuando con el escenario de aumento de plantilla, inevitablemente nacerá la necesidad de instaurar un departamento de Recursos Humanos que ofrezca soporte al creciente aumento de trabajadores: selección de personal, contratación, planificación de horarios y vacaciones, gestión de procesos disciplinarios, nóminas, etc… Todo esto se evita gracias a la externalización de servicios.

Mantener la productividad elevada y los costes bajos son, hoy día, los dos grandes desafíos de las empresas. De todo lo mencionado, se desprende que las tareas llevadas a cabo por trabajadores en plantilla no deben sobrepasar el 50% de la tareas totales, siendo de vital importancia la correcta selección de una compañía de Outsourcing fiable, cercana y con una trayectoria larga y contrastable.

No obstante, y aun a la vista de lo comentado, en ningún caso se debe externalizar, subcontratar o delegar el “Core Business” o actividad principal de la empresa, tarea que corresponde única y exclusivamente al director, al gerente o a las personas directamente vinculadas con la razón de ser de la compañía, aquello por lo cual se creó, otorgándole el valor especial que posee.